miércoles, 23 de febrero de 2011

No logro entender por qué si todo viene bien, de repente y sin previo aviso la vida nos sacude, nos cambia el lado de la rueda, nos hace tropezar... por qué será que cuantas más cosas buenas planeamos hacer, más nos cuesta que se cumplan, si solo queremos el bien. No quiero, me rehuso a creer en eso que dicen de que cuanto más buena es la gente, cuantas más buenas intenciones tiene, más cosas malas le pasan, más la cagan...
Pero si no es así hoy no encuentro otra respuesta...
Que bueno que puedo escribir, por lo menos ya paré de llorar; pero todavía no puedo estabilizarme completamente... miles de pensamientos pasan todavía por mi mente y no quiero recaer en el llanto, por eso prefiero seguir escribiendo, aunque escriba cosas sin sentido.
Desde mi casa se escuchan fuegos artificiales, me hacen acordar a las fiestas y pienso ¿se estará festejando algo? y me replanto ante mi misma, que seguramente sí; porque mientras mil personas lloran otras mil ríen... Aveces somos tan hipócritas, estamos tan metidos en nuestra felicidad que no notamos el malestar que puede haber en nuestro alrededor. Y me da tanta bronca ser así... Porque cuando estamos mal nos sentimos solos, invisibles, hasta inservibles y necesitamos ese abrazo que nos acompañe y pocas veces lo recibimos... Encima no podemos culpar a nadie porque todos somos así aveces; no nos fijamos en nuestro alrededor, estamos tan pendientes de nuestros problemas o de nuestras alegrías!
Es que así debe ser la ley de la vida; unos bien y unos mal y cada tanto rotamos, lo que estaban mal pasan a estar bien y viceversa. ¿Qué le vamos a hacer? Sería medio difícil imponernos a eso a  lo que estamos tan acostumbrados ¿o no?
Creo que ya me descargué, es todo por hoy...

A.D.L

No hay comentarios:

Publicar un comentario