domingo, 6 de enero de 2013

Lluvia y Sentimientos


Parecía un cuadro. La lluvia, el pasto y ellos dos, ahí sobre la tierra riendo y disfrutando. Cualquier otra persona que estuviese allí podría haberles tomado una foto, podría haberlos pintado.
Alma no notó el cambio en Ciro, estaba demasiado feliz y distraída en ese momento. Sólo quería reír. Reír y bailar, creía ya haber olvidado cuanto le gustaba esa combinación en su vida.
Así que se levantó, le extendió la mano y siguieron bailando. Lo hicieron por un buen rato, hasta que la lluvia comenzó a cesar y la tierra comenzó a transformarse en barro.

Alma lo miró con una expresión de sorpresa:
- No me esperaba que te unieras conmigo a bailar en la lluvia- le dijo aun sonriendo. Te hacía mucho más cuidadoso y no sé rígido.
Ciro tardó unos segundos en responder, seguía pensando en sus sentimientos nuevos que todavía se encontraban a flor de piel.
- Será que las apariencias engañan- dijo de manera un tanto súbita.
Alma pensó que había recordado algo más. 
- ¿Te pasó algo? ¿Te acordaste de algo más?- le preguntó con un leve tono de preocupación en la voz. Había olvidado que él le había dicho haber recordado todo cuando estuvieron en las casas; en ningún momento le había contado qué era en realidad ese “todo” que recordó.

Ciro no sabía qué hacer, por dónde seguir.  La pregunta de qué hacer a continuación se repetía en su mente. Podría contarle toda su historia, todos sus recuerdos, o contarle quizás de su nuevo sentimiento. Daba igual, creía tener tiempo para todo en ese mismo lugar y en ese mismo instante. Todo se encontraba bajo control, había paz y silencio. Sólo eran ellos y la naturaleza.


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