martes, 8 de enero de 2013

Agradecimiento



-Ciro, yo… quería agradecerte en serio por todo. Por no dejarme sola, por salvarme, por cuidarme y sobre todo por confiar en mí.

- No hay nada que agradecer, es mi deber en parte y la confianza te la ganaste.

- Parece ser que definitivamente siempre fuiste algo así como un príncipe, como en el cuento. Con esos aires de nobleza y de responsabilidad, ese deber que vos tanto nombrás. Sólo que ahora el príncipe creció y también parece ser un héroe que salva gente por ahí y destruye a figuras paranormales- ambos sonríen.
Pero volviendo al tema y voy a intentar ponerme seria eh, creo que sin vos acá no hubiera podido. Ya sabés todo eso del laberinto y que estaba perdida, así que imaginate si yo me quedaba sola acá dando vueltas con lo torpe que soy jaja. Gracias, porque apareciste y no te fuiste y estas ahí desde que en este lugar tan… raro te encontré. Para mí es muy importante y quería decírtelo.

Alma lo mira con una sonrisa en el rostro y sus ojos sinceros demuestran que no hay ni una gota de sarcasmo o falsedad en sus palabras. Realmente así lo sentía y deseaba que él siguiera estando ahí, un fuerte lazo los unía ahora. 
Su tan temida soledad había quedado lejos, quizás destruida como aquel laberinto de espejos en el que todo empezó.

lunes, 7 de enero de 2013

Vacío

Siento como una gran nube negra que me cubre. 
Siento que no siento nada. 
Veo la vida que se mueve frente a mis ojos. Oigo ruidos, voces, siento olores. 
Pero es como si hubiera un muro entre el mundo y yo.
Sentirte vacío no es no sentir nada. Es sentir eso, sentir el vacío. 
Sentir ese agujero en el pecho que te absorbe, como una aspiradora. 
Es como una profunda tristeza en un mundo feliz.
Es frío en un verano ardiente.
El vacío es llorar mientras todos ríen.
 Es llorar sin saber por qué. 
Es no esperar nada. 
Es saber que no podés buscar.
 Es estar solo en compañía. 
Es peor que no tener respuestas, es no tener preguntas. 
No hay sentido, no hay nada. Sólo hay todo lo que falta.
Sentirte vacío es tener la certeza de que no habrá nada que lo llene.

Vacío- Casi Ángeles.

domingo, 6 de enero de 2013

Lluvia y Sentimientos


Parecía un cuadro. La lluvia, el pasto y ellos dos, ahí sobre la tierra riendo y disfrutando. Cualquier otra persona que estuviese allí podría haberles tomado una foto, podría haberlos pintado.
Alma no notó el cambio en Ciro, estaba demasiado feliz y distraída en ese momento. Sólo quería reír. Reír y bailar, creía ya haber olvidado cuanto le gustaba esa combinación en su vida.
Así que se levantó, le extendió la mano y siguieron bailando. Lo hicieron por un buen rato, hasta que la lluvia comenzó a cesar y la tierra comenzó a transformarse en barro.

Alma lo miró con una expresión de sorpresa:
- No me esperaba que te unieras conmigo a bailar en la lluvia- le dijo aun sonriendo. Te hacía mucho más cuidadoso y no sé rígido.
Ciro tardó unos segundos en responder, seguía pensando en sus sentimientos nuevos que todavía se encontraban a flor de piel.
- Será que las apariencias engañan- dijo de manera un tanto súbita.
Alma pensó que había recordado algo más. 
- ¿Te pasó algo? ¿Te acordaste de algo más?- le preguntó con un leve tono de preocupación en la voz. Había olvidado que él le había dicho haber recordado todo cuando estuvieron en las casas; en ningún momento le había contado qué era en realidad ese “todo” que recordó.

Ciro no sabía qué hacer, por dónde seguir.  La pregunta de qué hacer a continuación se repetía en su mente. Podría contarle toda su historia, todos sus recuerdos, o contarle quizás de su nuevo sentimiento. Daba igual, creía tener tiempo para todo en ese mismo lugar y en ese mismo instante. Todo se encontraba bajo control, había paz y silencio. Sólo eran ellos y la naturaleza.


viernes, 4 de enero de 2013

La Tormenta



-          Sinceramente no. Pero ahora que lo pienso, si las casas eran algo así como tu memoria, porque parte de mi memoria no eran, bah por lo menos yo no vi nada que me llamara la atención o me trajera algún recuerdo, entonces puede ser que quizás el laberinto haya sido mi memoria o parte de ella. Por eso yo veía familiares, amigos, gente que yo conocía.
-    -Si lo vemos desde ese punto de vista, puede ser.
-    - Pero hay algo más que me llama la atención. En ambas memorias, tanto la tuya como la mía explotan vidrios. Los vidrios de las casas volaron en mil pedazos y cuando yo estuve en el laberinto había espejos que también se rompían. ¿Tendrá algo que ver?
-    
Ahora que decís lo de los espejos rotos… Ayer cuando estuvimos los dos en el laberinto, esa cosa que imaginaste rompió todos los espejos y se hacía llamar “aceptación”. Y después decías que mis memorias eran retorcidas jajaja.
-   
Bueno che, que se yo, no entiendo nada. ¿”Aceptación”? ¿Aceptación de qué?
-     - No sé, hablaba de que despiertes eso quedó claro, cómo si fuese un sueño, como si ya muchas veces lo hubieras soñado.
-     - Sí, pero no lo es. En eso estamos de acuerdo ¿o no?
Ciro estaba a punto de responder cuando un nuevo sonido ensordecedor los sobresaltó

- ¿Qu… qué fue eso?- preguntó Alma asustada.

- No estoy seguro, pero espero que no sean más maquinarias extrañas, ni laberintos enormes y ese tipo de cosas.

El mismo sonido se repitió. Ambos miraron hacia el cielo. Nubes, inmensas y gigantescas nubes acechaban su paraíso natural. No habían pasado ni 30 segundos cuando una lluvia torrencial comenzó a caer sobre ellos.

Ambos se miraron y rieron, después de todo no era algo tan extraño, solo una simple e inofensiva lluvia.
Alma la amaba, otra vez era el agua lo que le transmitía la paz, esa que tanto buscaba siempre y que nunca hallaba. Así que sin dudarlo comenzó a girar y girar sobre si misma con los brazos extendidos como las alas de un avión y la cabeza apuntando al cielo. Estaba feliz.