martes, 18 de diciembre de 2012

La caída fue muy rápida, no tuvieron tiempo siquiera de intentar agarrarse de algún lado para salvarse. Un golpe fuerte contra el suelo hizo que Alma perdiera la conciencia pero al menos Ciro estaba intacto, quizás había sido su capacidad y experiencia lo que había logrado que se mantuviera más tranquilo y hubiera puesto sus brazos como soporte para no dar de lleno contra el nuevo suelo en el que se encontraban. Igualmente no se percató del estado de su compañera hasta luego de unos momentos.
En la caída se habían separado, sin quererlo obviamente, pero la velocidad y el miedo habían echo que se soltaran. Al chocar contra el suelo lo primero a lo que Ciro atinó fue a ponerse de pie. Así lo hizo, intentó acostumbrar su vista nuevamente y observar lo que había a su alrededor, miraba y miraba pero no lograba comprenderlo bien. No estaba seguro de dónde estaba, el suelo era frío y duro y se veían espejos por todos lados. Estaba oscuro pero una luz un tanto extraña iluminaba el lugar. Si bien hacía unos momentos había sentido el calor salir de esas macabras casas ahora sentía un frío muy intenso, no solo por fuera sino también por dentro.
No sabía por qué pero sentía la necesidad de saber si Alma sabía algo acerca de este lugar, fue en ese momento en el que al darse vuelta para preguntarle no la vió. Giró sobre si mismo y ahí sí a unos cuantos metros de distancia estaba ella, tirada. Primero la llamó por su nombre pero al ver que no contestaba salió corriendo para llegar hasta a ella. De repente un espejo se interpuso en su camino, bloqueándole el paso. Casi lo choca por cierto pero frenó justo a tiempo. Ahora no solo no sabía donde estaba sino que tampoco podía acercarse a su compañera en esta especie de aventura. Debía decidir entre intentar dirigirse hacia otro lado en busca de ayuda o para al menos comprender dónde estaba, o pensar cómo mover ese espejo tan alto de su camino y acercarse a Alma.

A.D.L

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