- ¿Te gustó el cuento Almi?
- Si nona, era re
lindoooo. ¿Puedo ser como la princesa?
- Vos ya sos una
princesa, tenés tu castillo, tus sirvientes, tus vestidos.
- Si, pero la del
cuento tenía príncipe y hermanos y hermanas, y los papás la abrazaban. Yo no
tengo nada de eso (una mueca triste se dibuja en el rostro de la niña)
La mucama a la que la
niña llama Nona como muestra de cariño se queda sin palabras. Ella tiene razón,
piensa, pero no puede saberlo. Sería demasiado duro.
-Alma, querida, pero no todas las princesas
necesitan tener lo mismo, cada una es diferente, es especial y vos también lo
sos. Ahora a dormir.
-Pero Nona, no tengo sueño, un ratito más.
-No Alma, hoy no. Mañana contamos otro, mirá todos
los libros que tenés. Tenemos un cuento distinto para cada día.
La habitación era hermosa. Una cama del estilo
principesco con hermosas sábanas rosas, una biblioteca grande, muy grande,
llena de libros de cuentos, una ventana enorme que daba a un balcón desde el
cuál se podían ver varias cuadras a la redonda y las paredes, qué hermosas
estaban pintadas, rosas con dibujos de princesas y un castillo muy grande. Toda
la casa era hermosa, era soñada. Una mansión inmensa, con ventanales que
irradiaban luz y llena de habitaciones y pasillos por todas partes.
___________________________________________________
-Ah, pero eras una chetita entonces- dijo Ciro medio
entre risas.
- Sí, mi familia tenía mucha plata, pero también
ocultaban muchos secretos ¿sabés? Toda una historia. Mientras a mí me hacían
creer que era una princesa de cuentos de hadas que vivía en un mundo feliz en
realidad vivía en un mundo de mentiras. Yo… tenía un hermano, pero él murió y
yo no lo sabía. Era mayor que yo, tres años, y murió al nacer. Me hubiera
encantado conocerlo, que se yo haber crecido con él. A veces es duro estar sola
dentro de ese mundo de fantasías, no tenés en quién confiar.
Mis viejos lo negaron siempre, cómo podía pasarles algo así a ellos tan aristocráticos y perfectos. ¿Y sabés lo que más bronca me da? Que me lo contó mi Nona no ellos. Nona era la mucama de la casa, siempre me cuidó desde que tengo memoria, ella me contaba los cuentos, me mimaba, era como mi mamá y cuando fui más grande me contó toda la verdad.
Mis papás, bueno ellos viven ocupados por parecer la familia perfecta, siempre resaltando su clase y elegancia. Y así me criaron, entre dinero y cosas materiales pero marcando una gran distancia, siempre fríos y ausentes. A veces pienso que quizás hubiesen sido más felices con mi hermano, el que murió que conmigo, quizás no me quieren o soy un estorbo en sus vidas.
Ni ellos se quieren, vos al menos sabés que tu papá amaba a tu mamá, yo no. Nunca los vi sonreír de verdad, actuar sin fingir.
Mi nona es la que siempre estuvo ahí, presente, escuchándome, aconsejándome y la verdad es que… ¡la extraño tanto! -una pequeña lágrima se deslizó sobre la mejilla de Alma- sabía que tenía más cosas por contarle a Ciro pero todavía no era el momento, además solo tenía sospechas, realmente no creía que eso fuera a ayudarlos a salir de dónde fuese que estuvieran.
Mis viejos lo negaron siempre, cómo podía pasarles algo así a ellos tan aristocráticos y perfectos. ¿Y sabés lo que más bronca me da? Que me lo contó mi Nona no ellos. Nona era la mucama de la casa, siempre me cuidó desde que tengo memoria, ella me contaba los cuentos, me mimaba, era como mi mamá y cuando fui más grande me contó toda la verdad.
Mis papás, bueno ellos viven ocupados por parecer la familia perfecta, siempre resaltando su clase y elegancia. Y así me criaron, entre dinero y cosas materiales pero marcando una gran distancia, siempre fríos y ausentes. A veces pienso que quizás hubiesen sido más felices con mi hermano, el que murió que conmigo, quizás no me quieren o soy un estorbo en sus vidas.
Ni ellos se quieren, vos al menos sabés que tu papá amaba a tu mamá, yo no. Nunca los vi sonreír de verdad, actuar sin fingir.
Mi nona es la que siempre estuvo ahí, presente, escuchándome, aconsejándome y la verdad es que… ¡la extraño tanto! -una pequeña lágrima se deslizó sobre la mejilla de Alma- sabía que tenía más cosas por contarle a Ciro pero todavía no era el momento, además solo tenía sospechas, realmente no creía que eso fuera a ayudarlos a salir de dónde fuese que estuvieran.
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