miércoles, 14 de noviembre de 2012

Se sentía culpable por haberle mentido. No solía decir mentiras, no le gustaban, de hecho era una de las cosas más odiosas para ella. Ciro le había dicho que mientras caminaban podrían ir hablando y juntos ir armando el rompecabezas que los conducía a ese lugar tan extraño con lo que recordaban. El problema era que ella lo recordaba todo: el laberinto, los espejos, la puerta...
Creía, sin embargo, que en este caso sería mejor no acordarse porque hacerlo le creaba más dudas. ¿Por qué yo me acuerdo y él no? se preguntaba todo el tiempo en su cabeza. No lo sabía.

Caminaron durante largo rato, al principio en silencio. Cada uno estaba sumido en sus pensamientos. A alma le había llamado la atención la frase que el usó: "por deber", eso lo hacía verse como un héroe o caballero medieval, las conjeturas acerca del tiempo comenzaron entonces a aparecer, quizás él pertenecía a otro tiempo y no lo recordaba. Quería saber qué era lo que Ciro había recordado pero no tenía derecho a exigirle nada, prácticamente eran dos desconocidos, ella le había mentido acerca de sus recuerdos y seguramente el de él sería personal. ¿Sería algo triste? ¿Algo que le indicara por qué estaban ahí? Debería esperar a que él se decidiera a contarle, y de no ser así se quedaría con la intriga para siempre.

Se decidió a romper el hielo y le preguntó (aún sabiendo que la pregunta era un poco tonta e inapropiada en ese momento): -¿Cuántos años tenés? ¿Te acordás?

A.D.L


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