lunes, 24 de septiembre de 2012

Laberinto II


¿Cómo explicaba qué se sentía? ¿Cómo explicar el vacío y la soledad, la decepción y la impotencia? Sabía que no había forma, que seguía dentro de ese laberinto totalmente perdida y con la sensación de que había una bomba a punto de estallar que haría que todos los espejos se rompieran y todo desapareciera (probablemente incluso ella). Y lo peor de todo es que cierta parte de su ser así lo deseaba, quería que todo acabara porque ya había soportado mucho fuera del laberinto y ahora dentro de él la historia se repetía, abrumadora y constante, repetitiva, como lo había sido siempre. Su resistencia física, mental y moral se agotaba…
Una tormenta se estaba produciendo afuera pero adentro también se sentía, se sentían los temblores y el frío, lo sentía en su interior. Necesitaba más que nunca a quienes amaba y cada vez los sentía más lejos, como si se alejaran solos o alguien quisiera alejarlos o como si ella misma se alejara para quedarse ahí, sola y encerrada. Necesitaba un abrazo, una dosis de algo o alguien que la ayudara a sostenerse porque nuevamente se estaba tambaleando. Todavía no había desaparecido  el peligro anterior y ya se hallaba frente a nuevas amenazas y, lamentablemente a las peores que había tenido que enfrentar.
El tiempo se agotaba y corría rápido. Alguien estaba a punto de tomar una decisión porque así debía ser. Su vida, el laberinto y todo lo demás estaba en riesgo. Es el tiempo de cambiar…

A.D.L

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