martes, 15 de marzo de 2011

Hoy me pasó algo raro, bah más que raro distinto. Vi algo que puede ser muy común pero hoy, justo hoy a mí me llegó al alma, quizás sea porque estoy sensible?, observadora?, sea cuál sea la cuestión el tema es el siguiente:
Eran eso de las 4 de la tarde y yo iba caminando por la calle, se ve que los nenes de la primaria pública que está por ahí salían e iban para sus casas. Dos nenes caminando se ponen adelante mio; eran chiquititos, no tendrían más de 7 u 8 años. Uno de ellos tenía puesto un guardapolvo y el otro no, llevaban la misma mochila, una de Ben 10 con carrito, pero de distinto color, una era azul oscuro y la otra azul más claro. Pero claro esos son detalles,lo que más me llamó la atención es cómo iban. Iban los dos caminando de la mano, lo más tranquilos, charlando y riéndose. En eso el nene que no tenía puesto el guardapolvo salió corriendo y llegó casi a la esquina, el otro nene se sobresaltó y empezó a llamarlo: Marcos, Marcos! le decía y salió corriendo atrás de él. Lo alcanzó en la esquina y se dieron la mano nuevamente para cruzar, y así siguieron viaje, supongo yo, porque después los dejé atrás.
Mucha gente puede decir: "pero es una boludes, no tiene nada de particular", pero para mí fue distinto, en el momento que me quedé mirando lo que hacían esos nenes aminoré el paso, no me importó si podía o no llegar tarde, me hizo sentir algo medio rarito. Fue como sentir inocencia de nuevo, esa inocencia que se siente cuando somos chicos. Los vi tan inocentes, con sentimientos tan puros, que deseé volver a ser una nena de 7 años, ¡Qué lindo que era ser chico y tan inocente!. No medíamos las cosas por poder, no nos fijábamos en quién tiene más, no nos acercábamos por interés; no teníamos maldad, ni falsedad, ni envidia, eramos lo que eramos y así nos la arreglábamos para ser felices.
Pero es que con el tiempo nos volvemos más fríos, más solitarios, más desconfiados; pero en ellos se veía absolutamente todo lo contrario, confiaban el uno en el otro, se preocupaban, se querían.
Ojalá todos pudiéramos ser así siempre y no dejar que el tiempo nos congele el alma.
A.D.L

Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto.
Alejandra Pizarnik

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