viernes, 19 de febrero de 2016

Pasaje

Cuando la princesa se halló sola en el castillo sabiendo que nada volvería a ser tal como ella lo había imaginado y deseado cayó al suelo y se echó a llorar.
El piso espejado del palacio sentía el repiqueteo de lágrimas que parecían no cesar jamás...
¿Qué más queda?- pensaba y se repetía una y otra vez. Todo estaba devastado, todo menos aquel espacio ahora insignificante. Todo, salvo aquellos restos de su ser que gritaban por desaparecer.
Ya no más luz, ni amaneceres, ni compañía.
Ahora su mejor amigo y su peor enemigo era ella misma. La lucha interna se estaba librando minuto a minuto. Estaba perdiendo la guerra. Su guerra.
Y si no lo lograba, si no lograba despegarse de todos los recuerdos, si no vencía los temores, si no se perdonaba, quizás el fuego se apagara y quedaría solo la oscuridad.
Aterradora, solitaria, fría.
A.D.L
1.01.16

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