jueves, 10 de abril de 2014

Vacío. Soledad. Desilusión. Otra vez las mismas cartas. Otra vez vuelve a empezar. Círculo vicioso. Inacabable, inagotable. ¿Por qué será que siempre me meto en estas cosas? Sí, creo que sé la respuesta, espero mucho. Mucho de todos, y eso no sirve de nada.
Habré creado en mi inconsciente la creencia de que uno puede vivir en un cuento de hadas, el concepto de dar siempre lo mejor de uno, de ser leal, de arriesgar, de demostrar. Hoy nada de todo eso tiene sentido, porque simplemente a nadie le importa, porque verdaderamente nadie está ahí.
Caer y levantarse, fingir que no importa nada de lo que pasa, que pasó y no dejó marcas. Falacia.

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