Hasta acá se llegó y ya no sólo lo digo yo, es tiempo de cambiar, algo tiene que cambiar y todavía no sé como, pero sé que debe ser pronto y rápido. Para ser sincera admito que tengo miedo, mucho miedo y tristeza, es como un puñal que se te clava en el corazón y que no podés sacar, porque si lo sacás sufrís y si se queda también.
Entonces pienso y digo: ¿Nos seguimos sacrificando para que el puñal siga? ¿O lo sacamos y probamos si resistimos el golpe?
Tendré que dejar que sea lo que Dios quiera, porque lo que sea será definitivo.
La decisión equivocada puede transformarse en ley
A.D.L

No hay comentarios:
Publicar un comentario