viernes, 2 de septiembre de 2011

Quiero correr muy muy rápido y nunca parar. No me importa hacia dónde me dirija, en qué dirección, solo me quiero ir...
No es que sea un acto de cobardía, no es que hulla, solo es por instinto de supervivencia, acá no voy a poder sobrevivir.
Alguna parte de mí saldrá profundamente lastimada y no me refiero específicamente a un dedo o una uña, sino a mi interior, mis sentimientos serán destrozados y mi cabeza dada vuelta.
No quiero volverme loca, por eso me voy, temo por mi psiquis, por mis emociones, por cómo me puedan transformar o en qué. Temo perder todos mis valores y dejarme guiar por mis impulsos violentos, temo actuar igual que ellos, temo dejar de ser yo...
Me convertiría en una sombra, sola y desalmada, a la deriva, ya sin remedio; podría haber tocado fondo y desistido. No quiero desistir, ante las dificultades nunca hay que desistir, pero es que ni siquiera es una dificultad, es un estado permanente, un estilo de vida. Y sé que no es el mío, que no me pertenece, no me corresponde ni tampoco lo quiero.
Mientras un escalofrío recorre mi cuerpo y las lágrimas me nublan la vista, mientras que alguna otra corre por mi mejilla. Mientras tanto me entrego a la desolación.

Que llegue un ángel a salvarme a tiempo o que así me entregue al resto de mi vida...


A.D.L

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