miércoles, 1 de junio de 2011

"EL AMOR ES EL GRAN ALIENTO DE LA LIBERTAD"

El ser concentrado en si mismo es indisponible porque para ser como somos, ser nosotros mismos, necesitamos de los demás.  Sin embargo para abrirnos a los otros, precisamos conocernos interiormente y amarnos. Si nos amamos podemos amar al resto de las personas. No es de egoístas pensar que nos tenemos que querer, sino que es cuestion de aceptarnos para permitir que alguien más nos quiera.
Y en el acto de amar y que nos amen interviene la libertad. La libertad de dejar que alguien más decida por si mismo, la libertad de sentir o no ese amor. 
El amor es la clave,ese aliento que nos falta, porque todo lo que necesitamos es amor.
A partir de él accedemos a la libertad, a partir de él no volvemos a ser indisponibles, porque cuando amamos, aunque sea tan solo una vez, nunca más volvemos a ser nuestro propio centro, pasa a haber alguien más en nuestro interior, alguien que quizás nos importe más que nosotros mismos.
Aunque amemos no podemos obligar a que otra persona nos quiera por más que nuestra intención sea buena. Siempre vamos a pretender que otro nos ame y muchas veces haremos cosas para que esto suceda. Tenemos que dejar ser a la otra persona como así también somos nosotros y tenemos que ubicarnos, ubicar cuál y cómo va a ser nuestra libertad, ver por qué momento o situación está condicionada, porque depende, todo depende, porque la libertad es relativa, está situada en un momento y un lugar que nos determina.
Como decía Heidegger "fuimos puestos, arrojados en el mundo" y aunque nosotros no hallamos pedido que esto fuera así, aunque no hallamos pedido nacer, de todas formas ya estamos acá y es un desafió para nosotros, es nuestra posibilidad de ser. Fuimos puestos en este mundo para algo y ese algo es un desafió, un desafío que llevamos a cabo a lo largo de nuestra vida. Pero como bien sabemos, tenemos ciertas limitaciones que nos alejan de nuestra meta y que tenemos que superar para que se conviertan también en parte de nuestro fin.
Vivimos como en una montaña rusa, tenemos miedos e inseguridades pero igualmente nos lanzamos a la vida. Pero, como ya dijimos poseemos limitaciones, limitaciones que van más allá de nosotros. Determinismos familiares, 
¿Qué somos capaces de dejar de lado por el respeto hacia nuestra familia, por aquellos a los cuáles le debemos la vida? 
Por ejemplo, supongamos que alguien querido para un miembro de nuestra familia no está más entre nosotros, que sufrió un accidente y falleció. Por más que nosotros no sintamos nada por aquella persona porque no la conocimos, debemos por respeto, respetar el dolor de aquel ser cercano a mi que sufre por esa pérdida, no vamos a burlarnos de aquella tristeza, o al menos no deberíamos.
Así como vivimos en una montaña rusa, podemos decir también que estamos en una constante balanza, y tenemos que encontrar un equlibrio, un punto medio. ¿Por qué? Porque no solo formamos parte de una familia, sino también de una sociedad, tenemos gente que nos rodea todo el tiempo, y tenemos que saber reaccionar, saber actuar ante los demás, saber como responder a aquello que la sociedad nos impone. Nuestros límites en este caso son puramente morales. Por ejemplo, ¿Cómo reaccionarías ante una situación contradictoria con un amigo? Muchas veces nos va a pasar que no estemos de acuerdo con otras personas o creamos que esa persona se equivoca, pero no podemos reaccionar de mala manera para con ella, si realmente la amamos, o aunque no la amemos, tan solo por una cuestión moral, debemos poner en nuestra balanza que pesa más, si el enojo y el desacuerdo o el amor y el respeto.
Otro de los determinismos que se nos presentan son los determinismos físicos, que muchas veces desde algo que nos afecta internamente, se nos puede manifestar físicamente. Creo que todos escuchamos alguna vez la palabra somatizar, y creemos que estos determinismos físicos internos van por ese lado. Ante un abandono, podemos sentirnos tan mal que involuntariamente, algo en nuestro interior empieza a fallar, como si dentro nuestro se produjera un corto circuito. De repente, ante un dolor muy grande, empezamos a sentirnos mal, a tener dolor de cabeza, a sentirnos caídos. Y aunque no lo notemos o queramos negarlo, ese dolor se hace presente en nuestro cuerpo y queramos o no se nota.
 Además de poseer deteminismos físicos poseemos externos. Por ejemplo, si nosotros tenemos un familiar u amigo ciego de nacimiento si bien va a tener muchos factores externos que lo afecten, como una dificultad para poder caminar, o manejarse solo por la calle, nosotros podemos ayudarlo. Podemos
guiarlo, acompañarlo y demostrarle que más allá de una dificultad, se puede vivir igual.
Quizás alguien halla escuchado la frase: "El que teme sufrir ya sufre el temor". En esta frase, podemos hallar un determinismo psicológico. 
¿Cuántas veces por temor a sufrir dejamos de arriesgarnos, de hacer lo que queremos, de jugarnos por alguien?
¿Cuántas veces dudamos, y ante la duda nos perdemos y no sabemos que hacer? ¿Cuántas veces perdemos la confianza en nosotros mismos por un miedo o una fobia? 
Tendríamos que pensar cuáles son esos miedos, esa fobias, esos pánicos que nos hacen desistir denuestra libertad, de nuestro amor, de nosotros mismos y que así nos alejan de los demás.
Tenemos que encontrarlos y superarlos para lograr justamente que el amor sea ese aliento en nuestra vida, aquel que entre otras cosas necesitamos para nuestra libertad y para ser quien somos.

Trabajo de ética.
A.D.L
Kam Luciana
Mica Carradori
Pali Agostina

No hay comentarios:

Publicar un comentario